miércoles, 7 de enero de 2015

Cabo Savino

El cabo Savino es una serie de historietas creada por Carlos Casalla en 1954, una de las más duraderas de la historia.1 Al comienzo los guiones eran propios y luego dibujó los de guionistas como Julio Álvarez Cao, Chacho Varela y Jorge Claudio Morhain.

Trayectoria editorial

El 1 de abril de 1954 Carlos Casalla comenzó a publicar su personaje El Cabo Savino ("al principio, el cabo se llamaba Sabino, con b larga, inspirado en el pelaje del caballo criollo y en el nombre del por ese entonces famoso boxeador Néstor Sabino") en la contratapa del diario La Razón, en forma de tira diaria.

Luego de cinco meses, Savino pasó a publicarse en el diario Democracia y las revistas Puño Fuerte y Puño Fuerte Extra de Editorial Láinez. En 1957 Savino (ahora con "v") se trasladó a las publicaciones de la Editorial Columba: El Tony, D'artagnan y Fantasía y aparecería allí hasta 1994.

En junio de 2012, y según la Universidad de San Martín (Buenos Aires, Argentina), Casalla se transformó en el autor que permaneció más tiempo haciendo la misma historieta en la historia del género gracias a El cabo Savino.

LA GUERRA AL MALÓN, comentario por Fernando Ariel García

El norte de la llanura pampeana, principios de 1932. Para ese chico de cuatro o cinco años, la llave de la imaginación tiene la forma exacta de una escopetita. La misma que su mente construye, una y otra vez, sobre el oxidado fierro viejo que sus manos desenterraron con fervor iniciático. El paso del tiempo le permitirá descubrir que, efectivamente, se trataba de una Remington utilizada durante la Conquista del Desierto, esa avanzada contra las tribus indígenas iniciada por orden del presidente Nicolás Avellaneda en 1876. Encabezada por el ministro de Guerra y Marina Adolfo Alsina y, tras su muerte, por el general Julio Argentino Roca, la campaña militar logró extender la frontera hasta el Río Negro, permitiendo la explotación agrícolo-ganadera de la pampa central previa distribución de 8,5 millones de hectáreas entre 381 estancieros.
Este mismo periodo histórico es el que Carlos “Chingolo” Casalla, ahora todo un hombre y todo un historietista, recrea una y mil veces desde los cuadritos del Cabo Savino, indiscutido clásico de la gauchesca ilustrada argentina.
«El milico está ahí –escribió Casalla-, frente al indio con el que son medio primo hermanos, y que además ninguno se va a quedar con nada de lo que conquiste. Entonces con ese panorama yo hice un soldado que tenía un poquito de mando cuando llevaba tres soldados, pero que cuando llegaba el sargento ya tenía que obedecer; y que además se equivocaba. Ese fue el Cabo Savino».
La historieta fortinera por excelencia arrancó el 1 de abril de 1954, en la contratapa del diario La Razón, como relleno forzado entre dos adaptaciones literarias firmadas por Walter Ciocca, el creador de Lindor Covas, el Cimarrón. Al principio, el cabo se llamaba Sabino, con b larga, inspirado en el pelaje del caballo criollo y en el nombre del por ese entonces famoso boxeador Néstor Sabino. Cinco meses después, la tira pasa a publicarse en el diario Democracia y como plato fuerte de las revistas de la Editorial Láinez: Puño Fuerte y Puño Fuerte Extra. En 1957, el cómic se muda a Editorial Columba, donde toma la definitiva grafía de Savino porque «la palabra tendría más fuerza y además era el apellido de un compañero» de trabajo. Allí, Savino reviste primero en las páginas de El Tony, después en las del D’artagnan y finalmente en Fantasía, hogar hasta su última avanzada en 1994. Entre 1973 y 1975, además, había sido protagonista de su propia revista a todo color.
Las primeras décadas de Columba marcan el apogeo del personaje. Aplicando las lecciones aprendidas de su maestro, el pintor, grabador, muralista y litógrafo Lino Enea Spilimbergo, Casalla nos introduce en un mundo desesperante y desesperado, que extiende su angustia entre la soledad de la pampa y el inminente peligro del ataque del malón. Un universo hecho a puntas de facón y lanza, dividido en turnos de guardia, rondas de mate cimarrón (amargo), fajina de fortín y excursiones sobre la frontera que se va abriendo con mojones de sangre fresca y tabaco húmedo.
Con guiones de Julio Alvarez Cao (bajo el seudónimo Roque Guinart), Chacho Varela y Jorge Morhain, los lectores van armando la biografía da Savino, dosificada en lonjas alternadas de pasado y presente. Su adolescencia enrolada en la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870, Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay, siendo el único bando victorioso la Corona británica) y los encontronazos con el presidente Bartolomé Mitre; el amor de una moza llamada Aroma; las peleas como miembro del Batallón de Caballería de Conrado “Toro” Villegas (militar de destacadísima participación en la Guerra de la Triple Alianza y en la Conquista del Desierto); y su rotunda negativa a matar por la espalda a Juan Moreira (gaucho enfrentado a la ley, luego convertido en héroe romántico de folletines, radio y cine), razón por la cual quedó marginado de todo tipo de ascenso en el escalafón militar.
Los argentinos que peinen canas recordarán el jingle que interrumpía las transmisiones futbolísticas dominicales de José María Muñoz: «El Cabo Savino y Alamo Jim, en Fantasía que ya salió». Famoso y popular, al milico fortinero le costó mucho llegar al terreno audiovisual. Entre 1980 y 1985, el director tucumano César Miguel Caram realizó el primer episodio de una miniserie, protagonizado por Alberto Benegas, que no prosperó a pesar de ser emitido por ATC (Canal 7) dentro del hoy mítico ciclo Historias de la Argentina secreta. Para 1989, J.S. Producciones y el Centro Mutual de Actores realizaron un capítulo con destino directo a video, con la participación de Miguel Ruiz Díaz (Savino), Aldo Barbero, Haydee Padilla y Arturo Maly.  Al final, el proyecto no prosperó. Sintiendo que el producto desvirtuaba la identidad del personaje, Casalla ordenó el retiro de la obra de todos los videoclubes. “El tren”, única aventura editada, es hoy una de las piezas más buscadas por los historietófilos de todo el país.
“Buen momento para viajar”, el cómic que forma el cuerpo principal del libro Cabo Savino que acaba de publicar la Editorial Caleuche, asentada en la ciudad de San Carlos de Bariloche (provincia de Río Negro), está basada justamente en tres guiones que Julio Alvarez Cao había escrito para la experiencia televisiva tucumana. «Julio se aprontó para el desafío y seleccionó estos guiones que unidos forman este cuento. Algún memorioso tal vez los recuerde de antiguas aventuras del Cabo o Capitán Camacho (otra historieta de la dupla), pero yo no podía fallarle a Julito y los transmito dibujados a nuevo», escribió Casalla a manera de prólogo.
Nueve años después de su última andanza en Columba, Savino se da algunos lujos que antes no tenía: un par de puteadas bien puestas y una relación amorosa que incluye escenas de cama. El resto es la aventura clásica, «una inmensa soledad capaz de definir el vacío existencial y de alimentarlo cuando no se está listo para enfrentarlo», de acuerdo con las palabras introductorias del periodista Claudio Andrade. En este caso, la difusa frontera entre el milico y el indio, el peso de un destino borgeano y otra vuelta de tuerca al relato de la cautiva. La amistad, la lealtad y el amor. El rostro de la traición, que a veces es el de un hermano. El respeto y el coraje, ganados palmo a palmo entre pajonales y lagunas, poco antes del principio del fin.
«Dicen que se prepara una gran invasión, que será como malón huinca (blanco) –explica Savino en las últimas páginas-. Arrasará tolderías, cuevas y escondites. Los caciques cruzarán la cordillera o emigrarán al sur. La frontera dejará de dividir al país. Habrá campo y trabajo para todos y así creceremos».
Estoico en su llanura de tinta china, Savino espera. Todavía.

Cubierta del primer libro dedicado al Cabo Savino ©  2003 Caleuche, por la edición

"El malón de los potros”, ilustración original de Carlos Casalla.

"Todos buenos amigos”. La difusa frontera entre el indio y el soldado.

La edad de oro. Suplemento de Fantasía #167, compartido por Cabo Savino y El Fantasma (The Phantom)


Entre 1973 y 1975, Editorial Columba lanzó al mercado la línea Todo Color, compuesta por revistas en formato comic-book dedicadas a Nippur de Lagash, Dennis Martin, Alamo Jim y Cabo Savino. En la selección de ilustraciones que aquí vemos se muestran cubiertas de Casalla para los números 2, 3, 5, 11 y 13 del milico fortinero.












Escaneo: Grupo Woodiana
Montaje, Remasterizado de algunas imágenes y portadas: canayon4ao



http://www.tebeosfera.com/1/Obra/Tebeo/Caleuche/CaboSavino.htm
http://www.identi.li/index.php?topic=272714

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